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La cocinera de Iberá que cumplió el sueño de llevar sus recetas a la quinta presidencial

Reina Sandoval fue invitada para cocinarle al expresidente Macri en una cena de 200 personas en la Quinta de Olivos y se convirtió en una celebridad en su pueblo de Concepción del Yaguareté Corá, en Corrientes.

“Hace unos años me dijeron que algún día iban a llegar turistas a Concepción del Yaguareté Corá y no les creí. ¿Quién podría haber tenido ganas de venir hasta aquí? Y sin embargo, tenían razón y ahora no pasa un día sin que llegue gente”.

La que habla es Reina Sandoval, la estrella de ese pueblo de algunos miles de habitantes adormecido a orillas de los Esteros del Iberá. En Concepción y en toda la región la conocen como “la mujer que cocinó para el presidente Macri”. Un episodio que cuenta de buena gana a todo el que le pregunte sobre ese día que le cambió la vida para siempre, porque gracias a su repentina fama pudo concretar su proyecto de crear un emprendimiento propio y hacer conocer la cocina de su región hasta en la mesa más importante del país.

Una vida dedicada a la cocina

Doña Reina le hace honor al nombre que le dieron sus padres y se convirtió en la reina de las cocineras del Litoral. Es un oficio que aprendió desde niña junto a su abuela. Trabajó duro y crió a siete hijos, pero logró lanzar su propio restaurante gracias al encuentro menos pensado y más sorprendente que le reservó la vida. Al costado de una calle de arena, ve como su casa va mejorándose poco a poco y cómo sus instalaciones se completan. Hace muy poco estrenó un nuevo piso para que las mesas no estén directamente sobre el césped de su patio. Y ahora planea construir un baño moderno y luego cubrir todo con un techo.

Mientras su hija menor termina de acomodar las mesas, ella trabaja en su cocina y les da el toque final a los platos que le enseñó su abuela y que la llevaron hasta la Quinta de Olivos. No se acercará hasta el momento del postre, porque la cocina es demandante. Pero una vez que sus huéspedes hayan podido disfrutar de sus sabores bien autóctonos, no escatima su tiempo para contar una y otra vez su historia a cada quien la quiera escuchar.

Y como todos los buenos cuentos, lo empieza desde el principio, remontándose hasta los tiempos en que era apenas una niña. “Nací hace 55 años y me crie acá en Concepción. Siempre fue cocinera y aprendí a partir de los seis años con mi abuela y mi mamá. Me enseñaron primero a hacer dulces tradicionales y más tardes platos regionales como el guiso carrero”.

Este plato es su gran especialidad y es el que llevó hasta las mesas de la Quinta de Olivos para un almuerzo de gala, con muchos invitados, entre quienes había embajadores y personalidades prestigiosas. Varias recetas circulan en la web y muchos lo preparan en el noreste del país. Pero es el guiso de Doña Reina el que llamó la atención de Mauricio Macri durante una visita oficial que hizo a Concepción hace algunos años.

Entre la costa y los esteros

Antes de llegar hasta ese día que le cambió la vida, sigue contando que “durante 22 años trabajé en la estancia Loma Alta. Como muchas mujeres casadas no fui remunerada; pero luego de separarme conseguí un puesto de cocinera en la costa atlántica. Tenía que terminar de sustentar y criar a mis hijos. Durante varios años trabajé allá. La dueña era una señora mexicana y aprendí mucho gracias a ella. Pasé de cocinar dentro de una estancia a un restaurante que tenía más de sesenta cubiertos cada noche. No fue un gran salto solo en cantidad; también tuve que trabajar con nuevos ingredientes y elaborar nuevas recetas. Una sale de un pueblo y llega con otra mentalidad, pero pude aprender muchísimo”.

Reina Sandoval hizo largas temporadas entre los años 2006 y 2011 en Mar de Ajó, y cuando decidió que era tiempo de regresar a Concepción trabajó en la Posada Nido de Pájaro, una de las primeras que apostó al desarrollo del turismo en la comarca. Al mismo tiempo llegaban al pueblo los primeros visitantes, atraídos por las incipientes obras que llevaba a cabo Fauna y Flora y el Conservation Land Trust, la ONG de los esposos Tompkins, ahora refundadas en la entidad Rewilding Argentina. Luego de haber afianzado Colonia Carlos Pellegrini como base de operaciones turísticas en la margen este de los esteros, se preparaba la transformación de Concepción como portal occidental del gran parque Iberá que estaba gestándose por entonces.

La puerta de los esteros

La Rozadita es un establecimiento que rescata la estética y el estilo de vida de los esteros y apunta a una clientela más bien urbana, que busca lo más auténtico de la región. Está a pasos del museo de Concepción. Antes o después de comer en “Lo de Reina”, es una visita que no hay que perderse. Ocupa una de las esquinas de la plaza del pueblo, dentro de lo que fue en tiempos coloniales una de las capillas rurales. Sigue habiendo varias y son recuerdos de la fe que profesaban los gauchos durante sus andanzas tras los rebaños de vacunos que cuidaban a lo largo y ancho de esa inmensa región de humedales que se estira entre el corazón del Iberá y el ancho río Paraná.

Es un estilo de vida que está por desaparecer y que solo siguen conservando los últimos puesteros de la región. Algunas reconstituciones y los paneles del museo recuerdan cómo nació, entre influencias de los aborígenes, de los primeros colonos hispánicos y de los jesuitas. Ayelén Mercado está a cargo de la institución y tiene un conocimiento enciclopédico sobre su región y la historia local. Es la persona indicada para preguntar consejos y buenos datos sobre las mejores excursiones y experiencias, desde travesías en lancha a botador hasta pernoctes en cabañas construidas con paja y cañas, como lo hacían los antiguos pobladores.

Si se le pide una recomendación para almorzar o para encargar viandas, no lo duda un instante y remite ella también a la cocinera más famosa de todo el pueblo. Y por las dudas, aclara que se trata de “la señora que fue llevada por el presidente Macri para cocinar en la Quinta de Olivos…”.

El cuento de hadas de Reina

Esta parte de la historia es, por supuesto, la más esperada del racconto de Doña Reina. Y antes de dar más detalles, se escabulle por unos segundos dentro de su casa para volver al patio con un cuadro entre manos. En la foto, se la ve posando junto al expresidente. Advierte sin embargo: “Yo soy antipolítica. No soy de ningún color, porque tengo que trabajar, sea con quien sea. Es más, al presidente Macri le dije que yo no lo había votado y eso lo hizo reír. Lo vi una primera vez el 4 de octubre de 2017. Me habían avisado que venía una delegación al pueblo y pedí poder feriar con las demás cocineras del pueblo. Tenía mi puestito y fue muy grande mi sorpresa al ver al presidente venir hacia mí. Cuando me preguntó cuál era mi sueño, le respondí que era cocinar en la Quinta de Olivos”.

Fue un hecho cumplido en mayo del siguiente año, en 2018. Una llamada oficial le informó a Doña Reina que se tenía que preparar para viajar a Buenos Aires y cocinar para unas 200 personas en la quinta presidencial. “Fue un hecho que me cambió la vida, y no solo porque me alojaron en un palacio allá en Buenos Aires, o porque me subí por primera vez a un avión. Salí en noticieros y en diarios y a partir de ese día mucha gente me contactó para venir a comer a mi casa y gracias a esta locura pude lanzar mi propio lugar”.

Los detalles de aquel almuerzo oficial fueron publicados en su momento en todo el país y la cocinera correntina estuvo -por unas horas- a la cabeza de la brigada de las cocinas presidenciales. Pero lo que más recuerda Reina Sandoval es que “el presidente otra vez me dio sorpresas. Yo no sabía que iba a estar ese día, y no solo eso sino que luego de haber terminado mi tarea, me llamó para que me sentara junto a él y a la primera dama a su mesa, junto con varios otros empleados de la cocina. Conocer a su esposa fue otra gran alegría. Ella me arregló una visita de la quinta. No pude sacar fotos de ese día, pero lo tengo todo grabado en mi cabeza. Por suerte, ellos luego me mandaron algunas como esta que tengo enmarcada”.

Otro detalle que no olvidó es que “Mauricio Macri no come carne y sin embargo comió mi guiso carrero. Para mí fue un gran honor más a lo largo de una jornada inolvidable. Pero no terminó ahí. Fue solo el principio de toda esta locura. Me empezó a llamar mucha gente y, cuando me volví a casa, una persona en el avión me dijo ‘yo te conozco’. No sabía que había salido en la televisión y que mi cara era conocida. El primer periodista que recibí fue Mario Markic, el primero que promocionó mi restaurante: a partir de ahí nunca dejé de atender gente”.

Es casi un cuento de hadas. Mejor dicho, es el cuento de Reina. Y ella ya tiene que volver a su cocina para preparar viandas que le encargaron turistas de paso en la región y los vecinos encerrados por temor a la pandemia. “También tengo pedidos para la noche, así que tengo que preparar otras tandas de empanadas de carne cortada a cuchillo, de guiso carrero, de mbaipy y de abetunado de pollo. Son los platos que más me piden”.

En cuanto al postre, recomienda pastelito con queso de campo y dulce de mamón que prepara ella misma. Y no hay duda de que es excelente. Es algo que sabe preparar desde que tiene seis años. Una vez que el plato está vacío, es el momento de despedirse y no hay mejor cumplido que se le pueda hacer que estas dos palabras en guaraní: Jakaru porã. Comí bien.

  • Reina Sandoval integra la red de Cocineros del Iberá que agrupa a unas 120 personas de las localidades de Caá Catí, Concepción, Ituzaingó, Loreto, Mburucuyá, San Miguel y Colonia Carlos Pellegrini.
  • “Lo de Reina” está abierto todos los días y todo el día, con reserva previa, para desayunos, almuerzos, meriendas o cenas. También prepara viandas para llevar a algunos de los alojamientos de la zona, como los que preparó Rewilding Argentina y puso a disposición de los proveedores locales de servicios turísticos, en el Paraje Carambolita. https://www.rewildingargentina.org/library/brochures/ibera/camping_carambolita_digital.pdf
  • Reservas por WhatsApp al +54 9 3782 50 6379. Facebook: https://www.facebook.com/reina.sandoval.733; En San Martín 230. Concepción del Yaguarete Corá.
  • Un almuerzo con una entrada a elección (empanadas o abetunado de pollo), un plato de guiso carrero o de mbaipy, un postre y una agua saborizada cuesta $ 1000 por persona. fuente la Nación

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